En un equipo ágil, el gestor es un elemento clave. No es sencillo conseguir que el cliente obtenga el mejor resultado posible del proyecto, que el equipo sea hiperproductivo y que a la vez disfrute de su trabajo. De hecho, ser jefe no significa necesariamente ser líder, y el liderazgo estructural simplemente es ejercicio del poder. El liderazgo es más que técnicas, es una forma de pensar, un estilo de vida. Lo detenta aquella persona que consigue que se hagan las cosas, que se cambien, que se mejoren y que se innove.
Si se entiende la cultura de una empresa como el resultado del modelo de gestión que se practica en ella, se puede distinguir entre dos modelos diferentes:
- El modelo de gestión tradicional, basado en la autoridad, dirección y control por parte de un superior que planifica/dicta las tareas a hacer y las asigna. Este modelo se basa más en competencias individuales que en trabajo en equipo: cada miembro del grupo de trabajo está especializado en tareas concretas dentro de un proceso “en cascada”. Tras realizar su parte, se “pasa la pelota” al experto en la siguiente fase, de manera que es difícil que haya un sentimiento de responsabilidad compartido entre los miembros del grupo de trabajo acerca del resultado del proyecto, se producen esperas, pasos hacia atrás, correcciones por no-cumplimiento y, peor, puede fomentar la competitividad entre las personas del grupo de trabajo.
- El modelo que fomenta el trabajo en equipo, especialmente en proyectos complejos y de alto riesgo, donde el alcance se va precisando durante la ejecución del proyecto (proyectos “emergentes”) y/o que necesitan de la creatividad conjunta de los integrantes del equipo, que colaboran estrechamente y comparten la responsabilidad del resultado del proyecto.
Para este segundo modelo, se necesita que el gestor/líder de un equipo ágil piense y se comporte como un facilitador, un líder al servicio del equipo que en Scrum se conoce como Scrum Master, una persona que, además de entender cual es la base por la que funcionan las cosas (el negocio del cliente, la metodología de trabajo, la tecnología) debe tener dotes de trato interpersonal, tanto con el cliente como con el equipo, ser capaz de:
- Observar, escuchar, preguntar mucho y reparafrasear para entender las las necesidades, motivaciones y sentimientos de los otros, ponerse en su lugar antes de dar la propia opinión (si es realmente necesario que la dé). Es decir, evitar juzgar inmediatamente al otro y tener empatía.
- Negociar, comunicar adecuadamente la información correcta en el momento correcto, adaptándola a las necesidades de la audiencia.
- Enfocar al equipo, orientarlo para avanzar y cumplir con las expectativas del cliente, a la vez que cuidar la calidad del producto, sin dictar cómo hacerlo.
- Motivar al equipo.
Esta manera alternativa de concebir el trabajo en equipo lleva utilizándose desde hace varios años en miles de proyectos. Actualmente hay más de 50.000 Scrum Masters certificados a nivel mundial (sin contar con los que no están certificados) que trabajan en empresas donde la competitividad de mercado, la innovación, la calidad y la productividad son fundamentales, desde startups a grandes empresas como Nokia, Toyota, Google, etc.
A continuación se enumeran las cualidades que debe tener y los comportamientos a evitar por parte de un buen gestor de equipo.