Recientemente en Biko obtuvimos la certificación CMMI nivel 2. Tras un periodo de estudio de los procesos convenientes para el funcionamiento de la organización, estos fueron validados y aprobados mediante el SCAMPI.
Este nivel de la metodología formal se centra en determinadas áreas, como planificación, gestión de requisitos, métricas, y verificación y validación.
En Biko, CMMI ha servido para uniformizar criterios importantes sobre la gestión de los proyectos, que dada la heterogeneidad de los múltiples proyectos desarrollados en la organización, ha sido un hito muy importante.
Pero CMMI en su nivel 2 no especifica nada sobre las metodologías de desarrollo o gestión del equipo, ni del proceso concreto de creación de software. Es por eso por lo que hemos ido un paso más allá, y hemos buscado técnicas para el mejor control del desarrollo.
Las metodologías ágiles de desarrollo van hacia otro objetivo que las metodologías formales. Se centran “en los individuos y sus interacciones más que en procesos y herramientas”. Algunas de las más importantes son las basadas en el concepto de “Lean development”, u otras más concretas como pueden ser “Scrum” y “XP”.
Nuestra idea era empezar a experimentar con los desarrollos con metodologías ágiles, en concreto con Scrum, para poder mejorar la eficiencia del equipo. En este artículo presentamos la primera aproximación que realizamos, nuestra implementación y conclusiones.